Barricada lo borda en la sala Joy Eslava

Sala Joy Eslava, Madrid
Cuando uno tiene que elegir un viernes en Madrid una opción musical entre las múltiples que tenemos en la capital todos los fines de semanas sobre Metal y Rock, hay que alegrarse por haber sabido acertar con la elección, sin menospreciar las otras interesantes propuestas,de una vibrante sesión de Rock & Roll. Y es que la oferta esta misma noche era la de Eden Lost en Ritmo & Compás, Reincidentes y Narco en Penélope y La banda de Rory Gallagher en la sala Arena. Casi nada.
A favor de Barricada, jugaba el haber sacado un fantástico disco llamado ‘Flechas Cardinales’, que queríamos ver como defendían en directo, y la presentación del nuevo bajista en sociedad Ander Izeta, procedente de Eraso. Por supuesto que para otros también estaría el morbo de ver como sonaba la banda sin Enrique Villareal “El Drogas”.
Un sala abarrotada recibía a un cuarteto, que prescindía de grupo invitado que abriera o calentara al personal, y es que la banda quería cumplir también con ese cometido, saliendo a darlo todo desde el minuto uno. El armazón del concierto iba a ser su flamante nuevo trabajo, usado de prólogo con “Punto de mira” y epílogo con “Flechas cardinales”, pero dosificándolo entre medias con “El muelle”, “Como el invierno”, “La balanza”, “Aguardiente” y “En lo más pequeño”. Siete temas en total, que dan idea de la confianza que el grupo tiene en este trabajo, y que se vio reforzado con el buen recibimiento que tuvo entre la audiencia, logrando mantener el pulso sin que el ritmo del concierto decayera en ningún momento.
Como Barricada presume de tener buenos amigos entre los músicos, en cada ciudad procura que alguno de ellos se suba al escenario a cantar algún tema con ellos. En este caso fue el turno de Molly, el cantante de Hamlet, que participó de esta fiesta en la exitosa “Oveja negra” y en “En lo más pequeño”, entregándose como es costumbre en él, y disfrutando a tope con todos los músicos.
El peso vocal del concierto lo llevó el Boni, en un excelente estado de forma, que cantó la mayoría de las canciones, con Alfredo dándole descanso en algunos temas. El nuevo bajista se mostró muy compenetrado e integrado con el grupo, participando de la gran movilidad de todos los músicos y cambiándose de posición constantemente con Alfredo. Junto a Ibi a las baquetas, dio la perfecta réplica rítmica a las guitarras de Boni y Alfredo, mostrando una banda muy compacta que disfrutó de un gran sonido durante toda la noche. Había momentos en que la Joy Eslava parecía un enorme karaoke, y es que el público se entregó desde el primer momento cantando desde principio a fin temas como “Pasión por el ruido”, “Noche de Rock & Roll”, “Contra la pared”, “Lentejuelas” o “Pídemelo otra vez”.
Sin apenas descanso entre tema y tema, a la manera de las formaciones de punk rock, la banda nos preparó un poker de ases para encaramar la parte final con “Okupación”, “Rojo”, “Animal caliente” y “En blanco y negro” con la sala patas arriba saltando y cantando los grandes clásicos de la banda que nunca pasarán de moda y que son parte de su historia.
Un pequeño descanso y el Boni y Alfredo salían de nuevo para satisfacer a sus voraces seguidores que pedían más y más, arrancando los dos solos con “Aún queda sitio”, para incorporarse poco después Ander e Ibi, siguiendo con “No hay tregua”, y “Esta noche no es para andar por esas calles”, poniendo punto y final a una trepidante actuación de dos intensas horas y treinta temazos, ante las ovaciones de sus seguidores, entre los que me incluyo, que aunque les hemos visto un montón de veces, no dejan de asombrarnos como se entregan y lo dan todo como si tuvieran que demostrar algo a esta alturas. Con todos nuestros respetos hacia el “Drogas” y sabiendo el importante papel que ha jugado en la trayectoria de la banda, debemos decir que nadie le echó de menos, aunque hay que alegrarse de que no le perdamos y que con Txarrena le tengamos de nuevo delante de otra gran banda.
En resumen, la actuación de los ilustres pamploneses fue para quitarse el sombrero de principio a fin, en un show memorable que recordaremos durante mucho tiempo. El público supo agradecer este esfuerzo y entrega, con una fuerte ovación de despedida y una gran demanda ante el puesto de merchandising.

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