Crítica del concierto de Extremoduro en Valencia

Crónica del concierto que dió extremoduro en Valencia el 15/09/12 por Sergi Gellida
Es extraño que un grupo empiece una gira casi después de un año y medio de sacar su disco, y a la las puertas de presentar su nuevo álbum, el cual ya están preparando y saldrá en 2013. Pero Extremoduro es así. Hacen lo que quieren, cuando quieren y como quieren. No admiten presiones de nadie y menos de su compañía de discos.
Bien, en lugar de gira hablemos de una minigira que les está llevando por ocho ciudades. Y hasta el momento está siendo un éxito pues tan pronto se ponen las entradas a la venta se agotan y añaden otro concierto en esa misma ciudad. Así ha pasado en Sevilla, Valencia y Murcia.

Y hasta Valencia me desplacé el pasado viernes 14 de septiembre para verles tocar.
El concierto se dividió en tres partes de una hora más dos descansos de quince minutos.
En el primer acto combinaron dos temas inéditos y tres de su último álbum con canciones de su primero época. Empezó con la canción inédita “El pájaro azul” que Robe presentó así: “no me gustan los maderos ni la gente con banderas,ni la Virgen María ni ninguna ideología”, y acabo esta primera parte con un fragmento de “Pedrá”. Entre ambas, “Ama, ama, ama y ensancha el alma”, “No me calientes que me hundo”, “Mi espíritu imperecedero”, “Otra inútil canción para la paz”, “Si te vas…”, “La vereda de la puerta de atrás”, otro tema inédito, “Sucede” (está dejó que la cantara el público) y “Abre el pecho y registra”. Una hora que pasó volando y una descanso de quince minutos que se hizo eterno.

Segundo acto. Fue el momento de la “Ley innata”. Tocó cinco de las seis canciones que forman este disco. Las acompañó además con una serie de bonitos vídeos en la pantalla gigante que ocupaba todo el fondo del escenario.
Como anécdota citar que alguien le lanzó un vaso de calimocho que le dio de lleno en su guitarra y medio en serio medio en broma dijo: “siempre acabo oliendo a vino”.

De nuevo un descanso de quince minutos. Esta vez merecido pues llevaban ya dos horas de concierto, en las que estaban cuidando mucho todos los detalles. El grupo demostraba estar “en buena forma”, atrás quedaron los tiempos del rock transgresivo, de “somos unos animales” y de grandes excesos (“salir, beber, el rollo de siempre,meterme mil rayas, hablar con la gente”).

Y empezó el tercer acto. Llegó la hora de darlo todo, tocaron tres temas (“Cabezabajo”, “Sucede” y “Abre el pecho y registra”) de su mejor disco (Agíla). Más otros temas que son himnos para los fans: “Bribribliblí”,”A fuego”, “Tango Suicida”, “Puta”, “Stand” y “Salir”.

Y tras una canción instrumental de cierre terminan tres horas de rock, tres horas de vivir en el universo de Robe, ya sabéis el de presos, maderos y carceleros, el de ir buscando lunas, besos y amapolas, el de ir hasta el culo de tripis, rayas y anfetas, el de olvidarse de poner en el suelo los pies, el de volar, el de sentirse mejor.

Sergi Gellida

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