Crónica Marea en Toledo

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Considerando las veces que he podido ver a MAREA en poco más de seis meses, puedo decir a ciencia cierta que es una de las bandas en mejor estado del panorama rockero actual. No solo por conseguir hacer una gira multitudinaria tanto fuera como dentro de nuestras fronteras y hacerlo con éxito con la que está cayendo, si no por facturar conciertos de gran calibre en actuaciones de casi dos horas y media hasta la extenuación.
Que la banda está cómoda y que se siente grande con un disco como “En Mi Hambre Mando Yo” es algo que reflejan los numerosos conciertos ofrecidos y la postura de la banda sobre el escenario, ese en que el Kutxi y compañía lo dan todo con sus fieles desgañitándose con cada canción y con una parte final escandalosa donde todos gritan con ellos.
Eso es lo que nuevamente volvió a suceder en la Carpa de la Peraleda de Toledo, donde en un sábado infernal con una ola de calor sahariano invadiendo nuestros cuerpos y mentes, los de Berriozar decidieron, en plenas fiestas, traer su frescura norteña para inundar miles de corazones bajo un calor asfixiante.
Y digo lo de asfixiante porque de veras fue duro asistir a una actuación de dos horas y media dentro de una carpa en pleno agosto, de esas que a modo invernadero, con 41 grados fuera durante el día se convirtió en un horno para público y banda, irrespirable por momentos, con gente entrando y saliendo a cada momento para intentar buscar alivio en una calle cuyo asfalto recordaba al desierto.
Ya se encargaría Kutxi de decir en alto que vaya huevos teníamos, a modo divertido, por aguantar al grupo con “la que está cayendo” en la noche. Poco importa y los toledanos dieron lo suyo con cortes que van del tirón “Bienvenido al Secadero”, “La Majada” y “En tuAgujero” dando aliento a quien no lo tiene, donde la cerveza sirve de alivio y ayuda mientras Kutxi se lanza a entre canción y canción, volverse poeta, aplaudido por un público que se entrega como el que más con temas de la talla de “Canaleros” y “Petenera” donde el rock se funde con el calor diciendo en alto “Que se Joda el viento”.
Kutxi es un portento sobre el escenario, su hábitat natural, donde se siente cómodo y entre cigarro y cigarro va de un lado a otro en comunión con los suyos, con la efectividad de César, con el ciclón del Piñas, ya sea cantando o tocando no para, y con los solos de Kolibrí, dando “altura” a su música.
“Ojalá me quieras Libre” o “El Día que lluevan pianos” ya podía ser ese día, sirven para calentar a su gente, cantando más alto si cabe, mientras que los “Alfileres” del Piñas se clavan como puñales, y donde lo poético de Kutxi sale a relucir en una “Ciudad de los Gitanos” de la que todos han oído hablar. “Plomo en los Bolsillos” y “Como los Trileros” entona la parte final pasadas las dos horas de actuación, en las que Kutxi promete que no se van, para dejar clara esa lucha amistosa con los suyos, para ver quien aguanta más.
Los aplausos seguían ensordeciendo mientras que soltaban su traca final llamada “El Perro Verde” y haciendo que subiera la “Marea” en un intento de refrescar un ambiente sumamente caluroso.
Calor sufrido y mucho, en recinto cerrado como hándicap de un pleno agosto sahariano al que MAREA intentó insuflar algo de aire en su gira veraniega, interminable y exitosa.

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