El Fib al borde del concurso de acreedores

¿Peligra el próximo Festival Internacional de Benicassim? En base a las declaraciones de la empresa organizadora del mismo, Music Festivals, propiedad del empresario inglés Vince Power, la afirmación es aventurada. Durante esta semana Music Festivals ha suspendido su cotización en bolsa y ya prepara los trámites para entrar en concurso de acreedores. Desde la entidad se afirma con insistencia en que el FIB 2013 se va a celebrar pase lo que pase. La Diputación de Castellón también ha salido al paso. Pero este momento, tarde o temprano, tenía que llegar: ¿peligran los festivales de música en España? ¿Hay demasiada competencia y muy poco dinero?

Music Festivals: el desplome en bolsa

El mensaje de tranquilidad llega tras dos días en los que los rumores sobre el posible suspenso del tradicional festival por la inestable situación financiera de Music Festivals. El pasado lunes el diario inglés The Guardian destapaba la noticia: un verano lleno de problemas y competidores inusuales (los Juegos Olímpicos), además de un aumento progresivo de la competencia (Music Festivals también organiza otros festivales en las islas británicas) han provocado la repentina crisis económica de la entidad. Su cotización en bolsa se desplomó: de diez millones de libras a poco más de 300.000.

¿Qué ha pasado? Cabe preguntarse si este momento tenía o no que llegar tarde o temprano. España ha experimentado una sorprendente proliferación de festivales de música, más o menos grandes, en casi todos los rincones del país. Los hay en todas partes, en todas las épocas del año y, la mayor parte de ellos, dirigidos a un mismo target: un público joven, con ganas de divertirse, con una disponibilidad económica limitada y con un perfil independiente/moderno, pero tampoco excesivamente profundo.

Es la misma oferta para, en muchas ocasiones, el mismo público. Algunos festivales tienden hacia la especialización (ya sea optando por un sonido más duro, véase Sonisphere, ya sea orientando su oferta a un público especializado, véase Primavera Sound), pero muchos de ellos, por falta de recursos económicos, optan por grupos internacionales de talla menor (Mäximo Park, The Kooks, Two Door Cinema Club) y clásicos del indie español contemporáneo (los nombres que aparecen en todas partes: Love of Lesbian, Vetusta Morla, Lori Meyers). ¿Hay tanto público?

Hacia una oferta más reducida
El FIB estaba en una tierra de nadie entre los dos tipos de festivales en España. Fue el primero, el que más público inglés atraía y, durante años, fue el símbolo de los grandes festivales. El aumento de la competencia ha obligado al FIB a orientarse hacia un público cada vez más mayoritario. Por el lado del indie poco tenían que ganar. La prueba más evidente fue la pasada edición: New Order, Bob Dylan, David Guetta, y otros tantos grupos más tradicionales dentro del estilo primigenio del festival. Pero la dirección estaba clara: se necesita a más gente, y ya no importa sacrificar el cartel para ello.

El país se encuentra en una fuerte recesión. El consumo está por los suelos, y las recientes medidas del Gobierno (aumento de impuestos directos, fin a las políticas expansivas en inversiones y empleo público) unidas a la generalizada bajada de sueldos, obliga necesariamente a que la afluencia a los festivales descienda. Se trataba ya de un coto limitado, puesto que no estaban dirigidos a un público mayoritario (pensad en el oyente medio de la radiofórmula en España), pero la crisis ha acrecentado la carestía. En estas condiciones, no es de extrañar que una empresa como Music Festivals se halle en una situación económica delicada.

¿El futuro? Seguramente pase por la reducción de la oferta y festivales mucho más selectivos. Como en casi todos los sectores de la economía española, sólo sobrevivirán las empresas que sean capaces de especializarse y tengan éxito con su producto. Los pequeños festivales de cartel genérico probablemente seguirán desapareciendo. ¿Desaparecerá el FIB? La situación de sus organizadores no es buena, pero por el momento es difícil saberlo. Es uno de los festivales con más público y fama mundial, por lo que capacidad de expansión siguen teniendo. Pero probablemente no en el target al que recientemente se están dirigiendo. La identidad cuenta.

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