Elvis no ha dejado el edificio (LA FOTO DEL DÍA)

Es el año 1956, concretamente el 17 de marzo. Elvis tiene 20 años y unos meses antes ha firmado su primer contrato con la RCA; ya suena en las radios «Heartbreak Hotel», su primer éxito.

La foto nos lo muestra leyendo las cartas de sus fans en el Hotel Warwick de Nueva York, entre ensayo y actuación para el Stage Show de los hermanos Dorsey -algo sabían los Dorsey de estrellas, fue en la orquesta de Tommy donde triunfó Sinatra-. Era su primera aparición en televisión. El jefe de Sun Records, Sam Phillips, su descubridor, sabía lo que estaba por llegar. «Si consigo un blanco con sonido y sentimiento negros venderé millones de discos».

Gobernaba Eisenhower y sólo unos meses después los negros dejarían de ceder su sitio en el transporte público. En los cines, «Gigante», de James Dean, otro convulso. Algo pasaba con la juventud, pero en las listas de éxitos aún mandaban Dean Martin, Perry Como o Doris Day. Ninguno de ellos hacía nada con sus caderas.

Al salir del hotel, camino del escenario, Elvis recibió un consejo de sus agentes: «Vigila de cintura para abajo, no te menees tanto». Pero no hizo caso y esa noche se escucharon los primeros chillidos histéricos. Los espasmos le descomponían el tupé, la guitarra iniciaba la parte instrumental y Elvis movía sus caderas como una invitación. Provocaba un efecto epiléptico general. «Hacía llorar a las niñas en Memphis» y los muchachos de los pueblos a los que iba a tocar, heridos en lo más profundo, le querían pegar al final de los conciertos.

Para Greil Marcus, Elvis era la expresión viva de la herida abierta entre las músicas del Delta y el pop blanco que se escuchaba en los medios. Él, que además tenía una gota de sangre cheroqui, asume esa dualidad y se convierte en el supremo símbolo norteamericano.

Elvis no inventó el rock and roll, pero Little Richard y Jerry Lee Lewis no podían escapar de su piano (¡llegaban a quemarlo de pura frustración!) y Chuck Berry hacía el baile de la gallina. En su música había rhythm and blues, influencia gospel y blues, pero también un fondo country. El «Double Elvis» de Andy Warhol es un vaquero en el perpetuo movimiento de sus dos cuerpos.

Después de esa foto vendría el estallido, el show de Ed Sullivan; a final de año ya tenía una docena de discos de oro. En 1958 se incorporaría al servicio militar, a partir del cual, si hacemos caso de John Lennon, dejó de ser el mismo -muere su madre y empieza con las anfetaminas-; después, los años de Hollywood. La leyenda cuenta que en plena luna de miel una chica vio «Blue Hawaii» y decidió divorciarse.

La vida de Elvis traza una curva completa. Del hillbilly sensual al camp de Las Vegas, el Elvis de «Suspicious Mind», que es el de los concursos de imitadores. Al Elvis puro de 1956 a 1958 aún nada le había dañado.

Luego habría un Elvis resucitado, un Elvis oculto y espectral, como si Estados Unidos aún se estuviese mirando en él. Cuando muere en 1977 surgen el punk y el disco. Otros espasmos, otros bailes.

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