Entrevista de Fito Cabrales a La revista ROLLING STONES

En 2012 Fito Cabrales decidió pasar de pabellones y hacer una gira de teatros que acabó en dos noches en el Arriaga de su ciudad, Bilbao, con la recaudación destinada al Banco de Alimentos de Vizcaya. En esas fechas (5 y 6 de octubre de 2013) se grabó este álbum de lujoso sonido, muy americano.
→ En directo desde el Teatro Arriaga
Viendo el DVD puede sorprender el protagonismo que tienen tus músicos, a ratos más que tú, ¿no?
Sí, porque me parecería estúpido tener una banda de esas características y no explotarla como un puto negrero [risas]. Y nos conocemos tan bien que cada uno sabe dónde encajar todo. Pensábamos que igual la gente no quería oír esas grandes introducciones, pero cuando tienes estos músicos… Es imposible escuchar el solo de hammond de Joserra [Senperena] y no quedarse pegado al asiento.
¿Te costó adaptar tus canciones a los teatros?
No tanto. Se trataba de jugar con la proximidad de los recintos. Quisimos aprovechar ese silencio del teatro, ese silencio que te come, ya que teníamos a la gente predispuesta a escuchar un solo de mandolina o una introducción de siete minutos de hammond… En un pabellón la gente igual no aguanta eso, es otro espectáculo.
El disco se grabó en casa, era el final de la gira, por una causa benéfica… ¿Estabas nervioso?
Bueno, cuando se juntan tantas cosas… El final de una gira siempre es emocionante, sea de teatros o de acuarios, porque sabes que vas a dejar de ver al equipo durante una temporada. Y si lo juntas con que sucede en tu ciudad, en un teatro maravilloso, y con una causa bastante respetable, se te juntan demasiadas emociones y llega a ser mágico.
En el dossier de prensa hacéis públicas las cuentas hasta el último centavo, el documento con tu renuncia a los derechos de la SGAE… ¿Era importante tener las cuentas claras?
Cuando me hablan de conciertos benéficos, yo arqueo la ceja. Y la única forma que había de hacer esto bien, era que toda la recaudación fuera para ellos, que no descontáramos gastos de producción ni nada de eso. Así que, todo el mundo trabajó gratis, pero además fue estupendo ver cómo se volcó Bilbao: nos daban de comer en un restaurante todos los días, nos alojaron en diversos hoteles… Y eso es impagable.
¿Por qué elegiste al Banco de Alimentos como destinatario?
Pues un día fui al supermercado y había unas señoras recogiendo comida, como voluntarias. Les pregunté que dónde mandaban la comida y me dijeron: “No, si esto es para gente de Gernika [donde vive Fito] y de Bilbao”. Ahí me di cuenta de que esto pasa en tu propio pueblo. Hasta que te pegan un tortazo en la cara no abres los ojos sobre cómo están las cosas.
EL NUEVO DISCO
“Ahora estoy en los infiernos de componer… Bueno, tengo que decir eso para que la gente no piense que me estoy tocando los huevos todo el rato”, cuenta Fito, que planea grabar este verano y sacar nuevo disco a finales de año. Avisa que ya tiene canciones compuestas (aunque sin títulos) y que para la habitual versión que siempre incluye en sus álbumes duda “entre una de Leño y otra de Desperados”.
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