Medio siglo de Rolling STONES

Tomaron su nombre de una canción de Muddy Waters y ofrecieron su primer concierto oficial en Londres el 2 de julio de 1962. Antes de los setenta ya se les daba por acabados y sin embargo han superado en activo la primera década del siglo XXI bajo el sobrenombre de ‘La banda de rock más grande de la historia’. En el medio quedan salidas y entradas del grupo, escándalos, excesos, muerte y, por supuesto, rock & roll. Señoras y señores, con todos ustedes: The Rolling Stones.

Nacieron como sexteto bajo la batuta del malogrado Brian Jones y una sencilla fórmula: rock & roll sobre una base de blues. Se les consideraba los hermanos malos de The Beatles, lo que no les impidió ocupar los primeros puestos de las listas de éxitos en Inglaterra. Consiguieron dar el salto a EE.UU en 1969, pero habría que esperar siete años más para disfrutarlos en España.

El 11 de julio de 1976 Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts, Ron Wood (vestido de torero) y Bill Wyman actuaron en La Monumental de Barcelona. El público eran unas 11.000 personas que habían pagado 900 pesetas por entrada. El artífice de aquella y las sucesivas visitas de Sus Satánicas Majestades fue Gay Mercader, el promotor de conciertos más importante de España y amigo personal del cuarteto londinense. “Especialmente de Keith (Richards)”, apunta.

El principio de todo

Gay había conocido a Keith unos años antes en París, donde el promotor residió hasta los 18 años. “Se alojaban en un hotel cerca de los Campos Elíseos y yo me colé como fan” recuerda. Cuando años más tarde se mudó a España, Mercader tenía claro que tenía que traerlos. “Independientemente de que sea el grupo que más me gusta, eran el grupo más grande del mundo y también el más problemático; si conseguía traerlos, tendría las puertas abiertas al resto de artistas”, comenta. Y así fue. Aunque para conseguirlo tuvo que superar una carrera de obstáculos. “En aquella época este país estaba en el Medioevo”, relata el promotor.

El primer problema vino con el recinto: primero iba a ser el auditorio de Cambrils, pero no pudo ser porque en el pueblo tenían miedo al grupo; luego, en La Roca el Vallés, donde pensaron que iba a montar una playa nudista gay; más tarde, en la plaza de toros de Las Arenas y, finalmente, fue en La Monumental. “Todo iba mal, pero yo le decía al grupo que estaba todo perfecto”, continúa Mercader. Se cambió todo en una semana. La Monumental, “afortunadamente”, apunta el promotor, no se llenó. “Se quedaron las gradas de atrás libres y menos mal, porque ahí fue donde cayeron las bombas de humo que habían lanzado los grises desde fuera”, añade. Al día siguiente las critícas dirían que Jagger estaba viejo y que el concierto no fue de calidad. Seis años después darían el concierto más apoteósico de la historia de la música en España

Cantando bajo la lluvia

Año 1982. 7 de julio. Estadio Vicente Calderón de Madrid. Los Stones, todavía con Wyman al bajo, salen al escenario. Enfrente 55.000 almas esperaban bajo la lluvia. Primeros acordes de ‘Under my tumb’ entre relámpagos. El público se entrega. El quinteto también. El concierto, el primero de los dos que se celebraron en la ciudad, ya es un hito.

Como en el 76, tampoco en esta ocasión le resultó fácil a Mercader traer a sus ídolos. “Se iban a hacer dos conciertos, uno en Madrid y otro en el estadio del Espanyol; en el segundo ya lo tenía todo vendido, 40.000 entradas, cuando me dijeron que no”, explica el promotor. “Así que otra vez en una semana tuve que cambiar de recinto y hasta de ciudad y otra vez le decía al grupo que todo iba bien y era mentira”, añade.

Finalmente se alquiló el Vicente Calderón para dos días: el 7 y el 9 de julio. El primero estaba todo vendido. El segundo a la mitad. “Y en estos conciertos si juegas con todo vendido, palmas”, señala Mercader. “Me lo jugué a doble o nada: en un día puse cuñas publicitarias y vendí lo que faltaba”, recuerda. El precio de las entradas: 2000 pesetas.

En esta segunda visita los Stones sí supieron de los pormenores que hubo antes de sus actuaciones y Mick Jagger salió en televisión diciendo que había que pegar un balazo a Pablo Porta, entonces presidente de la Federación Española de Fútbol. “Pero lo censuraron y esas declaraciones nunca vieron la luz”, cuenta Mercader.

Y es que la censura fue otro escollo a superar en esta historia, pero mucho más fácil: “Era yo el que traducía las letras y se las pasaba a los censores y como te podrás imaginar tenían tanto que ver como ‘El Quijote’ y el manga japonés”, comenta Mercader entre risas.

Los Stones repetirían visitas a nuestro país en las décadas siguientes, algunas de ellas más accidentadas que otras (un recuerdo para Keith Richards y su caída del cocotero en las islas Fiji en 2006), y siempre sería de la mano de Mercader. “Es que es ya una amistad de 36 años”, sostiene el promotor.

La banda, por dentro

Y los años, si algo dan, es experiencia. Los Stones llevan cincuenta en activo, suficientes para especificar hasta el último punto del show. No en vano, fueron defraudados. “Tuvieron un mánager, Allen Klein, que los timó –se quedó con los derechos de los primeros años–, y desde entonces controlan hasta el mínimo detalle”, explica el promotor.

En el backstage sólo tienen un requisito: “Que no les moleste nadie”. Aunque se llevan con ellos una ciudad entera. “Claro, hay giras de dos años en las que viajan con su familia, eso incluye hasta profesores”, aclara el promotor. En el caso de Jagger, incluye también un preparador personal y en el de Richards y Wood, un billar. Charlie Watts es menos exigente. “Es un tipo tranquilo que está por ahí y tiene un peso importante en el diseño del escenario”.

En opinión de Mercader, los Stones han tenido una evolución coherente con su carrera y con lo que son: “Una panda de bohemios”. Que además, prosigue, “están en su mejor momento”. Que sigan en activo lo demustra. “Salen a tocar por chulería, porque dinero no necesitan; lo hacen para demostrar que son los mejores”, sostiene Mercader. Y lo son: “Jagger toca la armónica mejor que nunca, Watts la batería y Richards y Wood juntos son mejores que el mejor guitarrista del mundo”. Una combinación perfecta que ha hecho de ellos la banda de rock & roll más grande de la historia.

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